Fortaleza Espiritual

Prisiones invisibles

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Las prisiones invisibles son las que nosotros mismos creamos sin darnos cuenta y es por eso mismo que no podemos salir de ellas.

En esta enseñanza vamos a hablar sobre la prisión de la expectativa y estoy seguro de que tú ya la has experimentado. Me refiero a que todos hemos experimentado frustración o decepción debido a una expectativa no cumplida.

Nosotros vivimos con diversas expectativas sobre cómo deberían de ser las cosas y de cómo los demás deberían de actuar. Es más, estoy seguro de que ya tienes algunas expectativas con respecto a esta enseñanza.

Cuando estableces unas expectativas muy altas puede que ocurran dos cosas. La primera es que tu fe se haga más fuerte o lo segundo es que tu fe se haga más débil. Aunque vamos a aprender que eso no es algo que dependa de las circunstancias sino de nosotros mismos. El resultado depende de la forma en que aceptemos la decepción.

Para esta enseñanza vamos a estudiar una de las más grandes decepciones que produjo duda en la fe de un gran personaje de las escrituras. Estoy hablando sobre lo que le ocurrió a Juan el Bautista.


EP.029 Prisiones invisibles

Este es el podcast (audio) de este artículo por si prefieres escucharlo al tiempo que lo lees. Aunque si lo deseas también puedes descargar el audio para escucharlo después. Por eso está disponible en todas las plataformas de podcasts siendo mi favorita la de [Spotify].


Jesús y Juan el Bautista

Juan estaba en la cárcel, y al enterarse de lo que Cristo estaba haciendo, envió a sus discípulos a que le preguntaran: —¿Eres tú el que ha de venir, o debemos esperar a otro?

Mateo 11:2-3 NVI

En esos dos versículos podemos ver el contexto de Juan (la cárcel) y lo que esta situación produjo en él. Él está dudando sobre Jesús como el Mesías aunque fue Juan mismo quien lo promovió como el Mesías. Aunque este cambio de fe lo vamos a estudiar mejor más adelante.

Por ahora, lo que te quiero compartir en primer lugar es una regla que aplica a toda relación que tengas y consiste en que no puedes entender las decepciones de otras personas a menos que primero entiendas sus expectativas. Es por eso que también veremos cuál era la expectativa que tenía Juan para poder entender este cuestionamiento que se estaba haciendo.

Tendemos a decepcionar a muchas personas porque simplemente no siempre podemos hacer lo que otros esperan que nosotros hagamos en especial cuando no hay una buena comunicación. Y es que si tú haces lo que una persona espera eso significa automáticamente que no estás haciendo lo que otra persona distinta espera de ti, es por eso que se dice que nunca podremos complacer a todos.

Por cierto, la fe también es una expectativa. Como lo dicen las escrituras, la fe se refiere a algo que no existe como si existiera. La expectativa es que eso existirá o se volverá así.

Nosotros nos levantamos cada mañana con fe debido a que actuamos como si Dios fuera a estar con nosotros para bendecirnos a lo largo del día. Actuamos a lo largo del día como si la misericordia y bondad nos siguieran en todo lo que hagamos. De lo contrario, no tendría mucho sentido despertar en las mañanas.

Me refiero a que por medio de Dios sabemos que nuestro día es importante ya que hay un propósito para que sigamos con vida. No estamos viviendo simplemente para disfrutar de una comida o de un trabajo, nosotros vivimos para poder hacer algo significativo en nuestras vidas.

Llámame loco pero para mí sería mucho mejor y más fácil poder estar en la presencia de Dios todo el tiempo (hablo de morir). Eso incluso suena genial. Aunque eso no significa que no quiera vivir o que no valore mi vida. Lo que significa es que debo de aprovechar mi vida porque Dios aún quiere que yo haga algo aquí y es un honor para mi poder ser de utilidad a Dios mientras aún tenga vida.

De cualquier forma solo se vive una vez.

Bueno, ahora si regresemos a la historia de Juan. Supongo que ya conoces su historia así que solo voy a resumir lo más importante que es lo que nos interesa y es que Juan tenía un llamado desde el momento en que estaba en el vientre de su madre. Este llamado fue realizado por un ángel quien dijo que Elisabet tendría un hijo a pesar de ella ser estéril. Este fue el mismo ángel que 6 meses después habló con María para anunciar el nacimiento del Mesías.

Esto es interesante porque Jesús y Juan eran parientes. En realidad la historia dice que María fue donde Elisabet después de recibir las buenas noticias del ángel. Cuando María llegó, Juan se movió en el vientre de su madre como si reconociera al Mesías.

Aquí quiero agregar algo que puede ser muy útil para nosotros y es que María se rodeo de otra persona que tenía la misma expectativa que ella y la misma fe. Nosotros también deberíamos de rodearnos de personas que compartan la misma expectativa y la misma fe que nosotros porque eso será muy importante para el desarrollo de nuestra vida.

Ahora continuemos con la historia. No sabemos si Jesús y Juan eran amigos o si se veían en su juventud pero lo que si sabemos es que ellos se encontraron cuando Juan estaba bautizando a otras personas. En esa ocasión, Juan reconoce a Jesús como el Mesías. De nuevo.

Te estoy diciendo todo esto para que entiendas la magnitud de la duda que tuvo Juan aun después de todos esos años reconociendo a Jesús como el Mesías.

Es importante decir que Juan reconoció a Jesús no por sus obras (milagros) sino por su esencia, lo cual es mucho mejor.

Tendemos a reconocer a Dios solo por lo que Él hace y no por lo que Él es. Eso pone nuestra fe en peligro constante porque nuestra fe se sostiene en las obras de Dios y no en Dios mismo. El problema con eso es que Dios no suele hacer lo que nosotros esperamos que Él haga y es ahí cuando nuestra fe basada en sus obras se debilita.

Para Juan, fue un tiempo muy difícil porque su llamado era el de confrontar a las personas para traerlas a Jesús, excepto que cuando confrontó a Herodes todo se fue a la miércoles. Es por eso que empieza a dudar porque no ocurrió lo que él esperaba.

Vamos a ver exactamente lo que Juan estaba esperando que sucediera:

Yo los bautizo a ustedes con agua para que se arrepientan. Pero el que viene después de mí es más poderoso que yo, y ni siquiera merezco llevarle las sandalias. Él los bautizará con el Espíritu Santo y con fuego. Tiene el aventador en la mano y limpiará su era, recogiendo el trigo en su granero; la paja, en cambio, la quemará con fuego que nunca se apagará.

Mateo 3:11-12 NVI

Ahora que conocemos la expectativa de Juan es mucho más fácil entender por qué empezó a dudar:

—¿Eres tú el que ha de venir, o debemos esperar a otro?

Mateo 11:3 NVI

Ahora hagamos de esto algo personal para poder relacionarnos con la situación de Juan. Quizás tú te estás sintiendo de la misma forma que Juan, en donde esperabas que Dios hiciera algo pero que al final del día no lo hizo. ¿Es ese tu caso?

Estoy seguro de que si o que por lo menos lo fue porque es algo completamente normal que nos pasa a todos.

Hasta este momento todo ha sido con respecto a Juan pero es momento de ver lo que Jesús tiene que decir al respecto.

Les respondió Jesús: —Vayan y cuéntenle a Juan lo que están viendo y oyendo: Los ciegos ven, los cojos andan, los que tienen lepra son sanados, los sordos oyen, los muertos resucitan y a los pobres se les anuncian las buenas nuevas. Dichoso el que no tropieza por causa mía.

Mateo 11:4-6 NVI

Las prisiones invisibles de las cuales empecé hablando son todas aquellas expectativas que tenemos sobre Dios. Jesús sabe que todos nosotros tenemos expectativas, expectativas muy distorsionadas, y es por eso que nos dice: «No lo voy a hacer a tu manera».

Es difícil aceptarlo pero cuando Dios no sigue nuestras expectativas es porque quiere superarlas. Sé que si aún no lo has experimentado por ti mismo, lo harás.

Ya te comenté que la decepción tiene dos posibles resultados en donde uno significa que tu fe se hace más fuerte mientras que en el otro tu fe se hace más débil.

La razón por la cual hay estos dos resultados es porque Dios usa la decepción para ayudarnos a fortalecer nuestra fe mientras que nuestro enemigo usa la decepción para destruirnos.

Necesitas cambiar el fundamento de tu fe para que tu enemigo no use la decepción con el propósito de destruir tu fe. Estoy hablando de que no debes de seguir poniendo tu fe en lo que Dios debe de hacer sino que debes de poner tu fe directamente en Dios mismo (significa confiar en Dios y no en lo que Él pueda o no hacer).

Sé que es mucho más fácil decirlo que hacerlo pero por lo menos ese debe de ser tu objetivo con cada decisión y pensamiento que tengas.

Para todos ustedes que aman tanto las escrituras como yo, hay algo muy interesante en lo que Jesús dijo o mejor dicho, en lo que no dijo. En su respuesta a Juan está hablando de todo lo que ha hecho y eso es justamente lo que estaba profetizado por Isaías.

El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para anunciar buenas nuevas a los pobres. Me ha enviado a proclamar libertad a los cautivos y dar vista a los ciegos, a poner en libertad a los oprimidos, a pregonar el año del favor del Señor.

Lucas 4:18-19 NVI

Es curioso que parte de la profecía es que Jesús proclame libertad a los cautivos que en otras versiones dice «proclamar libertad a los prisioneros». Sin embargo, en su mensaje a Juan, él no dice que está haciendo eso. Estoy muy seguro que a Juan le hubiese gustado mucho escuchar eso de Jesús, y quizás por eso mismo Jesús no lo agregó.

Para cualquiera en la situación de Juan hubiese sido genial que Jesús mandara un ángel para que lo pusiera en libertad y así él pudiese continuar predicando el evangelio. La cuestión es que eso no ocurrió, por el contrario, Juan fue decapitado.

Parece ser una final muy triste para esta enseñanza pero hay algo más que no hemos leído y es algo que Jesús dice después de que los mensajeros de Juan se fueran.

Mientras se iban los discípulos de Juan, Jesús comenzó a hablarle a la multitud acerca de Juan: «¿Qué salieron a ver al desierto? ¿Una caña sacudida por el viento? Si no, ¿qué salieron a ver? ¿A un hombre vestido con ropa fina? Claro que no, pues los que usan ropa de lujo están en los palacios de los reyes. Entonces, ¿qué salieron a ver? ¿A un profeta? Sí, les digo, y más que profeta. Este es de quien está escrito: »“Yo estoy por enviar a mi mensajero delante de ti, el cual preparará tu camino”. Les aseguro que entre los mortales no se ha levantado nadie más grande que Juan el Bautista; sin embargo, el más pequeño en el reino de los cielos es más grande que él. Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos ha venido avanzando contra viento y marea, y los que se esfuerzan logran aferrarse a él. Porque todos los profetas y la ley profetizaron hasta Juan. Y, si quieren aceptar mi palabra, Juan es el Elías que había de venir. El que tenga oídos, que oiga.

Mateo 11:7-15 NVI

El problema con Juan o con nosotros no es que Dios no nos bendiga porque si lo hace. El problema es que Él no lo hace como nosotros queremos.

Necesitamos resistir la tentación de controlar a Dios y aprender a confiar en Él. En especial cuando no entendemos lo que Él está haciendo.

Por cierto, Dios también usa la decepción para liberarnos de la prisión de nuestras expectativas.

Oración sobre nuestras expectativas

Padre, estoy aprendiendo a confiar en ti lo cual no es fácil por la presión que siento cada día. Es esta presión que me incentiva a hacer las cosas a mi manera. Y es que la mayoría de veces no entiendo nada de lo que tú estás haciendo así que por eso me es muy difícil mantener la calma. Es por esto que necesito de tu espíritu para poder mantener la fuerza y para poder seguir confiando en ti. Por el poder que hay en el nombre de Jesús, declaro que tú eres la cimiente de mi fe y pongo toda mi confianza en ti.


Esta enseñanza en particular fue corta y directa. Nosotros simplemente necesitamos llegar a la misma conclusión que tiene esta serie y es que necesitamos confiar en Dios. Eso no es fácil y Dios lo sabe. Es por eso que promete estar con nosotros a lo largo del proceso.

Por cierto, la prédica original en la cual me basé se llama [Invisible Prisons].

Debo decir que probablemente esta sea la última serie que haga basado en prédicas. Es triste pero también es tiempo de que haga estudios más profundos sobre las escrituras. De cualquier forma, si quieres que te notifique cuando haga una nueva publicación entonces te recomiendo hacer parte de la comunidad de Élites. Solo debes de hacer [click aquí] y agregar tu correo.

Además debo de agregar que esta publicación fue patrocinada por Ulysses que es la aplicación de escritura que yo uso. Es realmente muy buena aparte que han hecho una nueva actualización que la convierte en la mejor aplicación para escritores. Te recomiendo que la pruebes. La puedes descargar desde el App Store, está disponible para [iOS] y para [Mac OS].

Finalmente, no olvides cuidar tu salud y de suscribirte.

Nos vemos en una próxima publicación.

Tschüss!

Soy el presidente de Lenus y mi enfoque está en vivir una vida digna de vivirla por medio de tres pilares que son (1) Fortaleza Espiritual, (2) Desarrollo Empresarial y (3) Medicina Natural.

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