Fortaleza Espiritual

Me confunde mi llamado

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Algunas veces me confunde mi llamado porque hay tantas interpretaciones de lo que eso significa que es hasta agotador pensar en ello.

Como seguidores de Jesús solemos adorar a un Dios que solo se puede explicar como misterioso y sin embargo vivimos en una sociedad y una cultura que solo adora la certeza.

Tan solo en eso ya podemos ver que hay una gran diferencia que puede afectar nuestra percepción con respecto al llamado o propósito.

Es por eso que vamos a empezar una nueva serie llamada «tal vez Dios» en donde vamos a entender lo que esto significa y no me refiero solo a nuestro llamado porque ese será solo una de las tantas consecuencias de nuestro estudio. Nuestro principal enfoque será escuchar a Dios y no de una forma demente o rara sino real. Ya verás a qué me refiero.


EP.026 Me confunde mi llamado

Aquí te dejo el podcast para que puedas escuchar todo este mensaje aunque si te gustaría descargar el audio para escucharlo después entonces te recomiendo que uses una plataforma de podcasts como el de [Apple Podcast] o [Anchor] aunque mi favorito es [Spotify].


Dios llama a Samuel

Samuel, que todavía era joven, servía al Señor bajo el cuidado de Elí. En esos tiempos no era común oír palabra del Señor, ni eran frecuentes las visiones. Elí ya se estaba quedando ciego. Un día, mientras él descansaba en su habitación, Samuel dormía en el santuario del Señor, donde se encontraba el arca de Dios. La lámpara de Dios todavía estaba encendida. El Señor llamó a Samuel, y este respondió: —Aquí estoy. Y en seguida fue corriendo adonde estaba Elí, y le dijo: —Aquí estoy; ¿para qué me llamó usted? —Yo no te he llamado —respondió Elí—. Vuelve a acostarte. Y Samuel volvió a su cama. Pero una vez más el Señor lo llamó: —¡Samuel! Él se levantó, fue adonde estaba Elí y le dijo: —Aquí estoy; ¿para qué me llamó usted? —Hijo mío —respondió Elí—, yo no te he llamado. Vuelve a acostarte. Samuel todavía no conocía al Señor, ni su palabra se le había revelado. Por tercera vez llamó el Señor a Samuel. Él se levantó y fue adonde estaba Elí. —Aquí estoy —le dijo—; ¿para qué me llamó usted? Entonces Elí se dio cuenta de que el Señor estaba llamando al muchacho. —Ve y acuéstate —le dijo Elí—. Si alguien vuelve a llamarte, dile: “Habla, Señor, que tu siervo escucha”. Así que Samuel se fue y se acostó en su cama.

1 Samuel 3:1-9 NVI

Esta es la historia perfecta para entender el significado de un llamado porque nuestra cultura nos ha dado el concepto pero no la naturaleza de lo que es un llamado y eso implica una gran diferencia en nuestra vida.

Es más, debido a la influencia cultural es que nosotros vivimos frustrados deseando hacer algo para lo que Dios no nos ha llamado.

En definitiva hay algo dentro de nosotros que se cuestiona sobre el propósito de la vida y nada satisface ese deseo hasta que encontramos nuestro llamado lo cual es complicado si es que no sabemos lo que significa.

El contexto de esta historia es que Samuel era un aprendiz en el tabernáculo porque su madre Ana oró para que pudiera tener un bebé ya que no había podido concebir y eso se había convertido en un martirio para ella. Dios escuchó su oración y le dio un hijo llamado Samuel y como ella había prometido es que dio a su hijo como servidor de Dios en el tabernáculo.

Ella lo dio a una temprana edad y solo lo visitaba una vez al año (1 Samuel 2.19). Por cierto, desde que Ana dio a luz a Samuel pudo tener más hijos (1 Samuel 2.21).

Mientras ocurría todo esto también pasaba que Dios estaba enojado con Elí y sus hijos porque estaban haciendo cosas terribles en su nombre. Eran hombres corruptos por lo que Dios promete acortar sus vidas (1 Samuel 2.34) y también que Él mismo se encargaría de levantar a un nuevo sacerdote que viviera acorde al corazón y mente de Dios (1 Samuel 2.35).

Sabiendo de estos sacerdotes corruptos es que ahora entendemos por qué el capítulo 3 empieza diciendo que en aquellos días no era común oír la palabra de Dios.

Esto también aplica para nuestros tiempos ya que a pesar de tener acceso a mucha información pareciera imposible encontrar la verdad enterrada en tanta información.

Ahora no tenemos un problema de acceso a la palabra de Dios pero si tenemos un problema de actitud frente a la palabra de Dios.

En otras palabras, cuando la palabra de Dios se vuelve común es cuando tenemos todo el acceso necesario a la palabra pero esta misma no produce ningún impacto en nuestra vida.

Ya que estás aquí supongo que tú tampoco quieres vivir una fe superficial y es por eso que vamos a revisar varios aspectos de la historia de Samuel para entender nuestro llamado y vivir una relación real con Dios.

La cultura

El contexto de la historia que leímos es una cultura de negligencia que implica una ausencia de la presencia de Dios.

En el contexto de hoy en día la idea de llamado ha sido vendido como una ilusión de ambición egoísta vestida con clichés cristianos.

Por ejemplo, en lugar de adorar a Dios solemos adorar la voluntad de Dios. Es por eso que estoy seguro de que muy probablemente has escuchado la frase «si es la voluntad de Dios».

Es con ese cliché cristiano que notamos cómo solemos valorar más los recursos de Dios que la relación con Dios.

Hasta que valoremos más la voz de Dios y dediquemos tiempo para escucharlo es que seguiremos siendo igual a las personas en el tiempo de Elí.

Con respecto a nuestro llamado podemos notar que Samuel se equivocó las primeras veces y eso que es uno de los más grandes profetas de todos los tiempos.

Ahora puedes ser libre de esa necesidad de buscar tu llamado porque aunque sea un concepto cultural la cuestión es que no es bíblico.

No necesitas encontrar tu llamado o tu propósito de vida porque cuando estás viviendo en tu situación actual es cuando tu llamado te encuentra.

Con vivir en tu presente hablo de no distraerte con el pasado o futuro y que seas diligente con la situación actual.

El contacto

La primera vez que Samuel escuchó la voz de Dios fue algo familiar para él. Por eso es que respondió y fue donde Elí.

Lo que sea que Dios está hablando en tu vida siempre vendrá en el contexto de las relaciones y la palabra «contacto» se refiere a eso.

Esa es otra razón por la cual debes de ser selectivo con tus relaciones y eso no significa ser un desgraciado sino que significa ser responsable con respecto a las personas que escuchas.

No esperes escuchar la voz de Dios como si escucharas la voz de Morgan Freeman porque eso simplemente no ocurrirá. La voz de Dios llega a nuestras vidas por medio de los pensamientos y es por eso que Samuel está confundido.

Tal y como Samuel, muchos de nosotros tenemos la pasión correcta pero solemos correr hacia las personas incorrectas o el lugar incorrecto.

Otro ejemplo de esto es Moisés en donde él mató a un Egipcio. Tenía la pasión correcta pero en el lugar incorrecto.

De igual forma, nosotros podemos estar corriendo hacia las cosas que Dios quiere eliminar de nuestras vidas.

Una de las cosas que podemos hacer para mejorar nuestro contacto es rodearnos de personas que puedan sacar al Dios que llevamos dentro ya que nosotros somos el templo donde Dios habita.

Si nuestro llamado es importante para nosotros entonces también los deben ser nuestros contactos.

No es solo la cultura o el contacto que pueden hacernos confundir nuestro llamado sino que también está el conflicto.

El conflicto

En la historia de Samuel, aprendemos que Dios suele repetir su mensaje. Dios habla en diversas ocasiones como una forma de confirmar su palabra y para evitar cualquier conflicto.

Lo encontramos en cosas pequeñas. Por ejemplo, puedes escuchar su mensaje por medio de una enseñanza, de una película, de una canción, tu cónyuge, etc.

También puedes ver en el versículo 9 que esta gran revelación de Dios ocurre mientras Samuel estaba descansando.

Elí no le dijo a Samuel que fuera en busca de Dios o que ayunara o que orara sino que le dijo que descansara porque si realmente era Dios quien hablaba entonces Dios lo haría de nuevo.

La única cosa que Samuel necesitaba hacer era prepararse para escuchar a Dios y nosotros necesitamos hacer lo mismo.

Recuerda que no se trata de la voluntad de Dios sino que se trata de conocerlo a Él.

Puede que suene obvio pero conocer a Dios significa conocer su voz y la razón por la cual eso no es tan obvio es porque hay muchos cristianos que no conocen a Dios. Incluso Jesús habló sobre esto diciendo que había personas que hablaban de Dios pero que Dios no los conocía a ellos.

De cualquier forma, la idea con el ejemplo de Samuel es que el llamado de Dios llega cuando nosotros estamos en nuestro lugar.

La singularidad

Solemos pensar que nuestro propósito o llamado es uno solo y no es así. Es por eso que vivimos confundidos.

Lo voy a explicar usando ejemplos básicos de nuestras vidas. Dios te puede llamar a ser parte de un ministerio pero cuando tú te casas es cuando adquieres otro llamado que es ser un excelente cónyuge y cuando después tienes hijos es cuando adquieres otro llamado que es ser un excelente padre.

Como puedes ver hay más de un llamado y cuando pensamos que el llamado es solo uno es cuando las cosas se complican.

Ahora regresemos a analizar lo último que dijo Samuel que es «habla, Señor, que tu siervo escucha». Esa respuesta crea acceso no solo a la palabra de Dios para ti sino que crea un acceso de la palabra de Dios por medio de ti.

La palabra de Samuel llegó a todo el pueblo de Israel. En aquellos días, los israelitas salieron a enfrentarse con los filisteos y acamparon cerca de Ebenezer. Los filisteos, que habían acampado en Afec,

1 Samuel‬ ‭4:1‬ ‭NVI

Ese versículo no dice «la palabra de Dios llegó a todo el pueblo» y no es un error. Samuel llegó a tener tal relación con Dios que cuando Samuel hablaba era como si Dios hablara.

Ese es el fruto de la acción de Samuel al disponerse delante de Dios. En realidad, cuando tú te dispones delante de Dios es cuando su palabra se vuelve abundante.

En esta nueva serie vamos a aprender a escuchar porque todo este tiempo Dios nos ha estado hablando pero hemos perdido la capacidad de escuchar.

Antes de terminar esta enseñanza quiero resaltar que nuestro objetivo no es la voluntad de Dios sino la relación con Dios.

Toda la idea con este título de la serie es que no podemos decir «es Dios» o «no es Dios»pero si podemos decir «puede ser Dios». La única forma de saber es diciendo «habla, Señor, que tu siervo escucha».


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Nos vemos en una próxima publicación.

Tschüss!

Soy el presidente de Lenus y mi enfoque está en vivir una vida digna de vivirla por medio de tres pilares que son (1) Fortaleza Espiritual, (2) Desarrollo Empresarial y (3) Medicina Natural.

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