El gusano que Dios provee nos enseña que Dios es nuestro proveedor y todo sirve para un propósito que sólo podemos entender con la perspectiva de Dios.

Y salió Jonás de la ciudad, y acampó hacia el oriente de la ciudad, y se hizo allí una enramada, y se sentó debajo de ella a la sombra, hasta ver qué acontecería en la ciudad. Y preparó Jehová Dios una calabacera, la cual creció sobre Jonás para que hiciese sombra sobre su cabeza, y le librase de su malestar; y Jonás se alegró grandemente por la calabacera. Pero al venir el alba del día siguiente, Dios preparó un gusano, el cual hirió la calabacera, y se secó. Y aconteció que al salir el sol, preparó Dios un recio viento solano, y el sol hirió a Jonás en la cabeza, y se desmayaba, y deseaba la muerte, diciendo: Mejor sería para mí la muerte que la vida. Entonces dijo Dios a Jonás: ¿Tanto te enojas por la calabacera? Y él respondió: Mucho me enojo, hasta la muerte. Y dijo Jehová: Tuviste tú lástima de la calabacera, en la cual no trabajaste, ni tú la hiciste crecer; que en espacio de una noche nació, y en espacio de otra noche pereció. ¿Y no tendré yo piedad de Nínive, aquella gran ciudad donde hay más de ciento veinte mil personas que no saben discernir entre su mano derecha y su mano izquierda, y muchos animales?” – Jonás 4.5-11 RVR60

Siempre que cuentas tu historia durante la situación difícil sólo podrás hablar del dolor y sufrimiento pero nunca podrás hablar del propósito que hay en todo ello. Para eso tenemos estas enseñanzas bíblicas.

Ya que conocemos como terminan estas historias podemos decir que Jonás se hubiera ahorrado muchos problemas si hubiera obedecido a Dios o de que los Israelitas hubieran llegado mucho antes a la tierra prometida si hubieran guardado a Dios en su corazón.

En el caso de Jonás, ¿Por qué prefirió correr 2,000 millas lejos de Dios en lugar de andar 200 millas hacia su llamado? Me temo que no lo sé y seguramente en su tiempo Jonás tampoco lo pensó así. Pero algo seguro es que siempre que intentamos alejarnos de Dios tenemos que pagar un costo mucho más alto porque sin su ayuda todo lo que hagamos será más difícil.

Recuerdas que en la nave en que Jonás estaba huyendo hacia Tarsis entró en una tormenta por causa de la desobediencia de Jonás. Y que la única forma en que todos los demás tripulantes se salvaron fue cuando sacaron a Jonás de la nave. Eso significa que hay personas como Jonás que debes apartar de tu vida pues van en contra de Dios y están acabando con tu vida.

Ahora, dice la palabra que Dios proveyó de un gran pez para que tragara a Jonás. Lo cual es irónico porque aún este gran monstruo del mar fue más obediente que Jonás. Pero fue dentro de este gran pez que Jonás entendió que aún en los confines de la tierra la compasión de Dios llega a todo aquel que llame su nombre:

Mas yo con voz de alabanza te ofreceré sacrificios; pagaré lo que prometí. La salvación es de Jehová.” – Jonás 2.9 RVR60

Es con un corazón agradecido que llega la provisión de Dios. Por eso cuando Jonás hizo esta oración Dios mandó al gran pez vomitar a Jonás en tierra.

Quizás Jonás no vió al gran pez como una provisión mientras él estuvo dentro pues parecía más un problema. Pero las escrituras dicen que Dios preparó este gran pez para que tragara a Jonás. Dios Padre es nuestro proveedor y a Jonás le proveyó de este gran pez al igual que a los israelitas les proveyó de Maná aunque en ninguno de los dos casos la provisión vino según sus preferencias sino conforme al propósito que Dios tenía.

Así que no esperes que Dios te provea en la forma en que tu quieres, sólo recuerda cual es tu problema y por absurdo que parezca Dios te proveerá con la solución que necesitas.

Después de todo, una vez que Jonás fue liberado del gran pez cumplió su llamado pero él seguía atrapado en sí mismo pues no entendía la piedad de Dios aún cuando él mismo la experimentó.

El gusano que Dios provee

Vemos que Dios proveyó de un gran pez para que Jonás llegara a Nínive, también proveyó de una planta que creció para cubrir a Jonás mientras éste esperaba fuera de Nínive observando lo que le ocurriría. No sólo esto sino también de el gusano que Dios provee que comió y secó la planta además proveyó un fuerte viento mientras el sol hería a Jonás.

Todo esto que proveyó Dios servía a un propósito igual que con Jesús.

Jonás salió de su zona de comfort para llegar a las personas que lo odiarían por su mensaje. Al igual Jesús siendo Rey de reyes lo dejó todo para venir a la tierra y hablar a su propio pueblo que lo odio y lo crucificó. Jonás pasó 3 días en el lugar más oscuro y después fue vomitado a la tierra. Al igual Jesús durante 3 días estuvo muerto hasta que resucitó de entre los muertos. Dios proveyó a Jonás con un gran pez y un gusano. Al igual Dios proveyó a Jesús con una corona de espinas y una cruz. En Jesús el propósito fue la salvación de la humanidad.

En Jonás fue la salvación de Nínive, sólo que Jonás no lo entendía sino hasta que Dios le muestra que de la misma forma en que Jonás tuvo lástima por su cabecera, nuestro padre Dios tuvo piedad por Nínive. Sólo así Jonás entendería.

Es por esto que debo decirte sobre el gusano que Dios provee  pues las cosas grandes como las pequeñas, las bendiciones como las dificultades todas son usadas por Dios con un propósito. Por eso:

Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.” – Romanos 8.28 RVR60

Tú tienes un llamado en especial y un propósito en particular, guarda en tu corazón la gratitud por aquel quien te llamó. Porque el mismo que proveyó el gran monstruo del mar es el mismo que proveyó el gusano. Así que ahora entendemos estas cosas para continuar en nuestro llamado.

Aparte de el gusano que Dios provee hay algo muy interesante que quizás debas saber y es que nada es al azar pues el gran monstruo marino que tragó a Jonás era considerado por el pueblo de Nínive como un Dios y algunos teólogos creen que por eso creyeron en las palabras de Jonás.

Finalmente el origen griego y hebreo que son traducidas como “gran pez” o como “ballena” en realidad significan “gran monstruo marino”, así que no hay contradicción cuando en las traducciones del libro de Jonás habla de pez mientras que nuestro Señor Jesús habla de ballena (mamífero), pues ambos usan el mismo término griego/hebreo que se refiere a un animal que nunca sabremos qué fue en realidad. Salud!